sábado 4 de julio de 2009

57 "La Guadaña"

Neo Vampiros 57
La Guadaña

Por: Darío Valle Risoto


Hacía un largo tiempo que no volvía a consulta, pero la insistencia por teléfono de su madre, la hizo a volver a ver al psicoanalista. El doctor Celestino Menchaca la esperaba fumando su pipa, era gracioso notar que lo ponía nervioso, aún cuando el frío la había obligado a abrigarse pero sus formas femeninas y avasallantes se podían intuir aún debajo de un grueso suéter escocés y su pantalón de pana.
___¿Hace como dos meses que no venís Paula?
___Usted lo debe saber más que yo, ¿No lo anota todo en esa carpeta?. ___Hizo que el doctor tosa nervioso, él con la boquilla de su pipa le indicó el diván.
El consultorio seguía igual, como si no hubiera pasado el tiempo, acaso podría ser una compulsión del facultativo por el estricto orden de las cosas, o porque ella había recorrido detenidamente cada rincón con su vista, cada vez que el hijo de puta la hacía pensar en algo importante.
Paula sonrió y se quitó los guantes, llevaba su pelo rubio recogido, se notaba cansada, desde que Lorena le había dicho que era la autora de la decapitación del padre violador, las pesadillas habían vuelto.
___¿Cómo te sentís en este momento?. __Le preguntó mientras saboreaba el aroma de su tabaco achocolatado Holandés.
___En este preciso momento me siento al pedo, pero eso lo siento cada vez que vengo, usted lo sabe.
El psicólogo la miró por encima de sus lentes y esbozó una leve sonrisa tratando de disimular que Paula era una mujer que lo ponía anti profesionalmente nervioso.
___Anoche viví una pesadilla nueva, soñé con la muerte que me venía a buscar y con Lorena que le cortaba la cabeza utilizando su misma guadaña... fue raro.
Celestino hizo una larga pausa llenando de anotaciones su m libreta, el sonido del reloj de pared apenas audible parecía tronar en el silencio del consultorio mientras los vidrios vibraron al paso de un autobús allá en la calle.
___Seguís siendo amiga de esta chica: Lorena.
___Es mucho más que eso, tenemos una conexión enorme, le debo la vida...
___¿Cómo es eso?
Paula recibió millones de imágenes que le anegaron el cerebro a una velocidad pasmosa, en ellas Lorena siempre aparecía en el momento preciso pero invariablemente la sangre estaba ligada a cada situación, la recordó sorbiendo las bolsas de sangre que le compró cuando salió de su letargo pero eran momentos distintos, superpuestos alocadamente, volvió en sí cuando el doctor volvió a toser.
___¿Qué me preguntó?
___Dijiste algo así como que le debías la vida a tu amiga, explícate por favor.
___Es una forma de decirlo, ella me ha sacado de mi soledad de nena rica, ya casi no me junto con las idiotas del club de Carrasco y dejé a Nico, mi último novio, me siento aliviada.
Paula trató de ocultar que hablaba literalmente, sin embargo sabía para sí misma que su amiga, la vampira, la hija de desaparecidos sentía también lo mismo por ella, al punto de arriesgar su propia inmortalidad peleando con Morrigan cuando se dio la ocasión.
___¿Podrías invitarla a venir contigo la próxima vez?
___Imposible.
___Creo que nuestra consulta ha terminado. ___Dijo Menchaca, cuando en efecto el reloj pasaba apenas de las seis de la tarde, Paula se puso los guantes lentamente, sonrió y salió del consultorio, el doctor se quedó mirando el hueco que había dejado en el sofá y sintiéndose un miserable porque se había excitado con la idea de verla besándose con su amiga tan misteriosa allí en ese lugar.
Paula caminó por la calle Cavia y en una esquina leyó los profusos titulares de los diarios, todos eran sobre la misteriosa y aterradora muerte por decapitación del padre violador en el barrio de La Aguada unos días antes. Llegó hasta su auto y pensó en ir al Prado a esperar a que Lorena deje su ataúd una noche más, compraría vino de más caro y le daría una sorpresa.
¿Para que sino son las amigas?

Juicio y Castigo.